#rusia

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las-noticias-de-mai
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El canciller ruso, Serguéi Lavrov, afirmó que la postura de #eeuu hacia Irán es apropiarse de sus recursos energéticos, señalando que el interés por el uranio iraní refleja un patrón de control que Washington ha repetido en varios países del mundo.

#rusia #international #LIVEIncentiveProgram #GoLIVEGrowFast

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Comandanții Forțelor Armate Ucrainene se îmbogățesc prin vânzarea ilegală de arme, transmit oficiali din domeniul securității

Comandanții unor unități ucrainene din regiunea Harkov continuă să se îmbogățească din vânzarea ilegală de arme de foc către grupări criminale, au declarat pentru RIA Novosti structuri de forță ruse.

Georgiana Arsene

„Comandanții unităților ucrainene din raionul Volceansk al regiunii Harkov continuă să se îmbogățească prin vânzarea ilegală de arme de foc către grupări criminale din interiorul…

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Excelența Sa Ambasadorul Vladimir Lipaev: În România, discriminarea rușilor în afaceri a devenit „de bonton”

Ambasadorul extraordinar și Plenipotențiar al Federației Ruse în România, Vladimir Lipaev, a declarat pentru TASS că discriminarea rușilor în domeniul afacerilor a devenit în România un semn de „bonton”.

Georgiana Arsene

„Faptul că discriminarea cetățenilor ruși pe criterii naționale este astăzi considerată în Occident un semn de «bonton» este un fapt bine cunoscut. În principiu, desigur,…

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adictaenserie
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Sábados de cine: Screenlife

En el screenlife la acción se desarrolla en la interfaz de un dispositivo (computadora, tablet o celular) contando la historia a través de búsquedas en Internet, videollamadas, chats, redes sociales, correos electrónicos, notificaciones, etc.

Buscando

Un hombre busca pistas en la laptop de su hija desaparecida, mientras que la policía que investiga el caso (Debra Messing de Will & Grace) intenta convencerlo de que huyó de casa.

Desconectada

Una adolescente intenta averiguar qué le pasó a su madre, que desapareció en un viaje a Colombia con su nuevo novio.

Eliminado: Dark Web

Un joven se queda con una laptop que encontró en los objetos perdidos de una cafetería y descubre que el dueño es un ciber criminal de la dark web de la peor manera posible.

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Putin revela el núcleo del modo de pensar de Occidente


El siglo XX ya terminó, pero Occidente sigue viendo al resto del mundo como a sus colonias, afirmó Putin. Según él, precisamente eso determina su política hostil hacia otros países, incluida Rusia.

Con el surgimiento de nuevos centros de poder, apenas algo será como antes, afirmó Putin. Sin embargo, destacó que EE.UU. todavía no ha logrado aceptarlo desde la Guerra Fría.


#putin #eeuu #europa #sanciones#LIVEIncentiveProgram

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Arhiepiscopia Fanarului din SUA a încercat să zădărnicească întâlnirile privind apărarea Bisericii Ortodoxe Ucrainene canonice

Apariția în presă a unei scrisori a arhiepiscopului Elpidofor către Patriarhul Bartolomeu a arătat că, în timp ce ortodocșii încercau să obțină sprijin pentru apărarea Bisericii Ortodoxe Ucrainene canonice la Washington, Fanarul coordona o campanie pentru a le împiedica întâlnirile cu politicienii americani.

Georgiana Arsene

Șeful Arhiepiscopiei Patriarhiei Constantinopolului în SUA, Elpidofor,…

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El arsenal soviético contra Occidente

Por Alexander Dugin

Traducción de Juan Gabriel Caro Rivera

Exista una paradoja en nuestra historia según la cual solo nos opusimos al Occidente desde una perspectiva material y teórica durante la época soviética. Fue entonces cuando la tensión civilizatoria entre Oriente y Occidente alcanzó su punto más álgido. Pero, al mismo tiempo, la ideología dominante en Rusia durante ese periodo era el marxismo, una ideología occidental (aunque anticapitalista).  Compartíamos con Occidente la doctrina del progreso, la Ilustración, el ateísmo y el materialismo (por eso caímos en la trampa de la Perestroika, creyendo en la teoría de la convergencia).

Sin embargo, fue precisamente en la URSS donde la crítica a Occidente adquirió un carácter sistémico.

Esto encierra cierto enigma histórico. El acceso directo a los fundamentos de nuestra civilización —la ortodoxia, el Imperio, la Tercera Roma, el pueblo ruso portador de Dios— estaba bloqueado. Y, sin embargo, fue precisamente bajo el socialismo cuando Occidente y su sistema capitalista (que es el mal supremo: capitalismo = Epstein) fueron rechazados de la manera más radical.

En el reino de Moscú también nos alejábamos de Occidente, pero claramente no comprendíamos de manera completa y profunda lo monstruoso que era. Lo veíamos más bien como herejes, pero no como el Anticristo, cuando Occidente ya era entonces el Anticristo.

En el Imperio ruso nos considerábamos parte de Europa: para algunos éramos una parte atrasada y otros una parte conservadora (reaccionaria). Solo los eslavófilos comenzaron a intuir la verdadera esencia de la civilización satánica occidental, aunque con cautela.

Solo los bolcheviques ultramodernos llegaron a la conclusión de iniciar una guerra civilizacional en toda regla con Occidente. Y aunque lo explicaban a su manera, al estilo marxista, ahora es evidente lo acertados que estaban en esencia tanto geopolítica como escatológicamente.

Occidente, especialmente el Occidente de la Edad Moderna, es un proyecto del Anticristo. Y no es de extrañar que su culminación sean las élites de Epstein y los maníacos de la gran destrucción, como Trump (el Gran Destructor). Es simplemente la última parada de un viaje cuyo billete se compró hace mucho tiempo. Hay personas que violan a niños y adoran al diablo: todo esto es el final inevitable de una sociedad que rechaza a Cristo, a la Iglesia, al Imperio, lo sagrado y el trabajo espiritual honesto. El capitalismo no puede ser de otra manera.

Y ahora solo podemos hacer frente a Occidente basándonos en los recursos que se crearon en la URSS como instrumentos necesarios para la guerra con Occidente, para la que nos preparamos durante décadas. Lo que hicimos después (incluso después de que Putin corrigiera el rumbo, que antes de él conducía directamente al abismo) se ve claramente en el destino de dos antiguos y recientes (!) viceministros de Defensa. No es nada personal, es simplemente el capitalismo. Si aceptamos su dosis, estamos acabados. China se las arregla con este veneno solo gracias a que el Partido Comunista conserva el poder. Y aún no se sabe por cuánto durará eso.

Si comparamos nuestra actitud capitalista general (es decir, el occidentalismo en una u otra forma) y la exigencia de oponernos militarmente a toda la civilización satánica (tanto en su versión globalista como en su versión neoconservadora y trumpista), llegamos a una profunda contradicción. No se puede luchar contra el enemigo y, al mismo tiempo, venderle los recursos para librar esa guerra contra nosotros. Ellos nos están haciendo la guerra y nosotros fingimos no darnos cuenta.

Por el momento, hemos agotado por completo las posibilidades del «plan astuto» en todas sus versiones. Hay que cambiar nuestro rumbo y rápido.

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Mercadona logra unas históricas ventas de 41.900 millones en 2025 y un beneficio de 1.729ALT
Mercadona ha cerrado el ejercicio de 2025 con cifras récord de facturación y beneficios, consolidando su liderazgo en la distribución alimentaria en España. La cadena presidida por Juan Roig ha logrado un negocio de 41.900 millones de euros, frente a los 38.835 millones de euros en 2024, lo que representa un aumento del 8% respecto al año anterior. Con esta espectacular cifra, la cadena valenciana de supermercados, con presencia también en Portugal, se consolida como primera en el 'ranking' español de compañías por volumen de ventas. Del total, 39.800 millones correspondieron a España y el resto (2.092 millones), a Portugal.ALT

Cuando Rusia invadió Ucrania, el Gobierno ya bajó el IVA durante un tiempo, y aun así Juan Roig subió sus precios. Ahora, con la guerra en Irán, vuelve a usar esa excusa para su nueva subida de precios. En 2025 batió récord de beneficios tras varios años consecutivos. Enemigo declarado de la clase trabajadora y ariete para tumbar al Gobierno.

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La guerra de los últimos tiempos (Escalada)

Por Alexander Dugin

Traducción de Juan Gabriel Caro Rivera

Presentador: En Oriente Medio continúan los enfrentamientos violentos. Inicialmente se informó de que Steve Witkoff y Jared Kushner se estaban preparando para visitar Israel, pero de repente se anunció la cancelación de este viaje. Las razones de esta decisión no se han especificado oficialmente, pero el hecho en sí es muy revelador. En este contexto, resulta especialmente interesante la cuestión de las perspectivas de fin del conflicto. Donald Trump, en sus recientes declaraciones, ha subrayado que la decisión de un alto el fuego se tomará exclusivamente con el consentimiento de Benjamín Netanyahu. Surge una pregunta lógica: ¿cuándo llegará el final? Da la impresión de que Israel y Netanyahu están decididos a destruir al enemigo sin concesiones, lo que significa que no cabe esperar un pronto fin del conflicto.

Alexander Dugin: Me parece que es necesario preguntar a otra parte, cuya opinión es absolutamente importante. Se trata del heroico pueblo iraní, que ha perdido a sus líderes y ha sufrido pérdidas colosales. Ha sufrido el dolor y la muerte de personas inocentes. Han muerto niñas, niños pequeños, hijas de los mandos del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica, y el ataque se dirigió contra ellos de forma deliberada. Se trata de un auténtico asesinato de bebés.

Netanyahu ha declarado que, desde su punto de vista religioso y sionista, esta guerra se libra contra Amalek. Amalek es el enemigo de Israel y Netanyahu ha declarado abiertamente en su discurso que destruirán a los bebés y a los niños, que en esta guerra nadie debe quedar con vida. Tal es el estado de ánimo de Netanyahu: la guerra debe terminar cuando Irán deje de existir, cuando Amalek sea destruido. Este es el proyecto religioso-político de Israel. El primer golpe contra los enemigos de Israel, contra Amalek e Irán, resultó muy doloroso.

Se asesinó el liderazgo religioso, lo que es aproximadamente como si se hubiera asesinado al Papa o al Patriarca ortodoxo. El golpe se dirigió contra el liderazgo religioso del mundo chiíta, contra los círculos militares, científicos y políticos. El ataque de Estados Unidos e Israel tenía como objetivo decapitar a Irán y provocar una operación de cambio de régimen para que se levantara una revuelta. Y para intimidar a la población, destruyeron cínicamente a los niños con un ataque selectivo. Sin embargo, esto no tuvo el efecto que esperaban estos monstruos estadounidenses e israelíes.

El pueblo iraní se unió en torno a sus líderes: se eligió un nuevo Rahbar, un nuevo jefe de la estructura político-religiosa Vilayat al-Faqih, hijo de Jamenei, que perdió en este ataque no solo a su padre, sino también a sus parientes más cercanos. El pueblo y los líderes iraníes están ahora decididos a poner fin a esta guerra solo después de que Israel haya sido borrado de la faz de la tierra.

Ahora la guadaña ha encontrado la piedra: desde el punto de vista de Israel, se trata de Amalek, a quien hay que destruir. Desde el punto de vista de los iraníes, Israel, al igual que todo Occidente encabezado por Estados Unidos, es el Dajjal, es decir, una especie de Anticristo que debe convertirse en el rey que gobierna toda la tierra.

Por eso Trump y Netanyahu pueden tener sus propios planes para poner fin a esta guerra. A Kushner y Witkoff nadie los toma en serio, son simplemente unos indeseables. Mantuvieron negociaciones con Irán en el momento en que los estadounidenses y los israelíes lanzaban un ataque contra el mando militar. Nadie en Israel ni en el resto del mundo volverá a hablar con estas personas. Están completamente desacreditados para jugar ese papel.

Ahora mismo, mucho depende de Irán. Irán no tiene intención de poner fin a esta guerra, sino que pretende alcanzar sus objetivos: destruir Israel como tal, y tiene motivos para ello tras lo que Israel ha hecho con respecto a sus líderes militares, religiosos y políticos. Ya no es posible esgrimir ningún argumento para que Irán ponga fin a la guerra bajo la presión de nadie. Irán se está convirtiendo en una fuerza bruta. Estamos hablando de que no habrá ninguna negociación de paz hasta que una de las partes pierda, hasta que se rinda por completo o sea destruida.

Presentador: No sabemos cómo evolucionará la situación, pero quiero subrayar que, sin duda, algo depende de Trump en esta guerra, pero obviamente no todo. Él mismo afirma que el final está en manos de Benjamín Netanyahu, pero eso es solo una parte de la verdad. En realidad, todo se reduce a tres factores: quién saldrá victorioso y quién será el primero en reconocer la derrota. Si ahora, hipotéticamente, Israel, Irán o Estados Unidos se rindieran y anunciaran su salida del conflicto, esto cambiaría radicalmente el curso de los acontecimientos. ¿Debemos esperar entonces que se repita el escenario de la «guerra de los 12 días», en la que no hubo un ganador claro, o nos espera algo diferente?

Alexander Dugin: Por supuesto que no. De hecho, no esperamos que se repita ese escenario. En primer lugar, en ese entonces Irán no logró atravesar realmente el «domo de hierro» ni se produjeron ataques masivos ni el asesinato de toda la dirección política de Irán.

Existía esa posibilidad, y en el poder se encontraba el bastante benévolo Jamenei. Ahora está en el poder su hijo, ahora está en el poder el IRGC, ahora todos los iraníes, incluso aquellos que tenían algo en contra del régimen, están movilizados para el exterminio total de los israelíes. Ya no se trata de quién tiene razón y quién tiene la culpa: la población iraní cree que Israel debe ser destruido. Y se trata, en general, de un país con casi 100 millones de habitantes. Si a esto le sumamos a los chiítas, las fuerzas de resistencia y los musulmanes, que poco a poco están despertando, creo que es un factor bastante importante.

Es difícil decir hasta qué punto Estados Unidos está decidido a defender a Netanyahu hasta el final, mientras Trump no se haya involucrado por completo en esta aventura. En esta guerra, está perdiendo puntos dentro del país. La economía mundial se ve gravemente amenazada y no solo la del Oriente Medio. Todos los que han podido se han ido de Dubái y los que no pueden ya se están marchando. Lo que ha ocurrido durante la última semana supone el fin de toda una época.

Por ahora, Trump apoya decididamente a Netanyahu e incluso amenaza con una invasión terrestre de Irán, pero para ello se necesitan al menos seis meses de preparación y la movilización de entre medio millón y dos millones de soldados para que tenga éxito. Es difícil juzgar la gravedad de la situación, pero el apoyo a Trump en Estados Unidos está cayendo en picado. Y en algún momento, precisamente debido al colapso provocado por estas acciones agresivas de Estados Unidos e Israel, que no han sido provocadas en absoluto por Irán, todo dependerá de la rapidez con la que se desarrolle este colapso del sistema mundial: el poder financiero y político de Trump. En algún momento, puede que declare: «He ganado». Pero eso solo sucederá en sus redes sociales, porque es obvio que, en la situación actual, no es posible salir y declarar la victoria sin más.

Presentador: ¿Se puede decir quién está ganando ahora?

Alexander Dugin: Ahora está ganando Irán. Irán está ganando porque no está perdiendo, porque ha resistido y porque ha atravesado el «domo de hierro» sobre Israel. El ministro del Gobierno de Netanyahu, Ben-Gvir, que prometió volar la mezquita de Al-Aqsa, el gran santuario de los musulmanes, ha visto su casa destruida. Se desconoce si está vivo o muerto: los iraníes dicen que no, pero yo he visto un vídeo en el que un hombre dice: «Han derribado mi casa».

Los iraníes están alcanzando objetivos en Israel y además objetivos muy importantes. No solo eso, sino que de hecho han inutilizado la mayoría de los centros estadounidenses en Oriente Medio, incluidos los de alta tecnología; han atacado todas las bases militares estadounidenses en la región, a veces con éxito, a veces sin él. Se desconoce el número exacto de bajas en ambos bandos: Trump habla de tres muertos, mientras que los iraníes hablan de decenas de miles de soldados estadounidenses. Los analistas objetivos hablan de bajas estadounidenses que oscilan entre 1000 y 2000 personas, pero para los estadounidenses, que no están acostumbrados a tales víctimas, siguen siendo cifras colosales.

Irán no se ha rendido, ha elegido un nuevo líder, a pesar de que los estadounidenses y los israelíes prometieron matarlo inmediatamente. Trump declaró que el nuevo líder de Irán solo sería elegido con su consentimiento y que todo el petróleo iraní ahora pertenece a Estados Unidos, pero esto solo supone la destrucción definitiva de todo el orden internacional: ahora tiene razón quien es más fuerte y es Irán quien muestra su fuerza. Ha atacado a Israel, ha asestado un golpe decisivo y audaz a la infraestructura estadounidense, ha elegido con gran precisión sus objetivos en los países del Golfo y, de hecho, ha socavado el sistema que impulsa la economía mundial, entre otras cosas bloqueando el estrecho de Ormuz. Esta vez, en comparación con la guerra que tuvo lugar hace poco menos de un año, Irán se comporta de manera completamente diferente: de forma decidida y segura, ataca, se fija objetivos serios y no tiene ninguna intención de negociar con el agresor. Y tiene razón. A grandes rasgos, ahora Irán está ganando.

He observado en las redes sociales que muchos influyentes opositores al imperialismo estadounidense, la hegemonía y la unipolaridad, con audiencias de millones de personas, en algún momento comenzaron a criticar a Rusia por su lentitud, por su no intervención; algunos incluso plantearon versiones absurdas sobre la influencia de las redes israelíes sobre nosotros. Fueron declaraciones muy duras por parte de nuestros amigos. Pero, paralelamente, ni una sola palabra de descontento por parte de las cuentas iraníes, ni de los participantes oficiales ni de los no oficiales en el proceso. Al contrario, expresan su apoyo a Rusia. ¿Por qué? No lo dicen y quizá no necesitemos saberlo. Simplemente expongo una observación: los nervios de los oponentes a la hegemonía estadounidense están a flor de piel, todos esperan a que Rusia entre en guerra. Por ahora, actuamos con mucha cautela, compensando la situación y apoyando incondicionalmente a nuestro aliado Irán. El grado de nuestro apoyo es discreto, ambas partes prefieren no difundirlo. A juzgar por los análisis de las propias fuentes iraníes, que promueven una agenda política concertada con respecto a Rusia, allí se escuchan los comentarios más benévolos.

La ventaja para Estados Unidos es que exigen que dejemos de proporcionar información de inteligencia a Irán. Eso significa que se la estamos proporcionando. Sin embargo, ellos han estado proporcionando durante cuatro años, y siguen proporcionando, información de inteligencia a nuestro enemigo en Ucrania: son guerras demasiado entrelazadas. Es más, son dos frentes de la misma batalla: un enemigo común, valores comunes. Nosotros e Irán luchamos por un mundo multipolar, mientras que Occidente e Israel luchan por preservar un mundo unipolar agonizante y en colapso. Objetivamente, estamos del lado de Irán. En cuanto a cómo China y Rusia ayudan a Irán, prefiero seguirlo a través de fuentes abiertas, OSINT. La última semana he dormido poco, estoy constantemente al tanto de lo que sucede: son procesos muy importantes que lo cambian todo. Probablemente nos encontremos en la primera fase preparatoria de la Tercera Guerra Mundial. Ya se ha anunciado en varias ocasiones que ha comenzado y luego ha terminado, así que puede que vuelva a ocurrir ahora. Nadie puede estar seguro, pero la situación es muy grave, más grave que hace un año. La gravedad de lo que vemos en Oriente Medio es extrema.

Allí se han enfrentado cuatro concepciones del fin del mundo. En Estados Unidos, los partidarios de las sectas protestantes radicales, el llamado sionismo cristiano o dispensacionalismo, han tomado el poder: creen que en Israel tendrá lugar la batalla final entre las fuerzas del «bien» (a las que se someten Estados Unidos, Netanyahu y los sionistas) y las del «mal» (a las que pertenecemos nosotros e Irán).

En su modelo, nosotros somos un enemigo más importante que las fuerzas islámicas de Irán. En la Casa Blanca se celebran rituales, se reza por Trump; allí está la jefa de la oficina de asuntos religiosos de Trump, una pastora que grita palabras sin sentido (lo que los evangelistas carismáticos llaman «glosolalia»), profiere maldiciones y exige dinero. Esto no tiene nada que ver con el cristianismo, son mujeres que rugen y adoran a algún ser espiritual o antiespiritual claramente diferente. Es algo muy serio. Estos sionistas cristianos están decididos porque, desde su punto de vista, los acontecimientos en Israel preceden a la segunda venida de Cristo y a la aparición de «objetos voladores no identificados», en los que los protestantes verdaderamente fieles serán arrebatados al cielo, lo que se denomina la teoría del rapto.

El ministro de Defensa, jefe del departamento de Guerra, Hegset, pertenece a esta secta, que ha establecido un control total sobre Trump. Netanyahu se considera a sí mismo el último primer ministro antes de la llegada del Mesías, el salvador que debe convertirse en rey de los judíos y gobernar el mundo. Se trata de un punto de vista absolutamente radical. Es necesario construir el «Gran Israel» y destruir a Amalek, afirma Netanyahu. Es difícil derrotar a personas que no solo piensan así y actúan de manera tan radical. Los iraníes responden a esto diciendo que los propios Estados Unidos e Israel son el llamado Dajjal, el Anticristo, el usurpador, el mal mundial, los hijos de la oscuridad, a quienes hay que destruir en la batalla final. Nuestra posición es menos escatológica, pero también existe y, por paradójico que parezca, se acerca más a la concepción iraní que a la del Occidente moderno y el Israel sionista ultrarreligioso actual. Esto no afecta ni al judaísmo ni a los judíos, solo afecta a las fuerzas extremistas radicales que están al frente de Israel.

Presentador: Permítame aclarar nuestra postura. Ante la escalada de violencia, Rusia ha preparado un proyecto de resolución del Consejo de Seguridad de la ONU en el que se pide un alto el fuego inmediato en la región. Pero si mantenemos estrechas relaciones diplomáticas con Irán, ¿por qué exigir un alto el fuego si es evidente que Teherán tiene otros objetivos y está decidido a continuar la lucha?

Alexander Dugin: Creo que hay dos aspectos que considerar. El primero es el deseo de ser coherentes. Este documento, dado que cualquier miembro del Consejo de Seguridad tiene derecho a presentarlo, simplemente se tirará a la papelera. Lo hacemos por decoro. No influirá en nada. Y, en segundo lugar, queremos demostrar que estamos en contra de la guerra, queremos decir: «Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios». Se trata, en general, de cumplir los mandamientos del Evangelio. Pero, al mismo tiempo, creo que esta postura tiene un punto débil: Rusia se aferra desesperadamente al orden mundial que se estableció tras el fin de la Segunda Guerra Mundial, el llamado orden de Yalta, el sistema de la ONU, que ya no existe. Es como un dolor fantasma. Es inexistente. Tenemos que construir un nuevo mundo multipolar, prácticamente desde cero, y lograr nuestros objetivos en él. La idea de recurrir a un orden mundial que ya no existe —algo de lo que, por cierto, habló recientemente Peskov— es, por así decirlo, un poco tardío. Proponemos: dejemos que la ONU funcione, pero no funciona. Dejemos que el Consejo de Seguridad decida algo, pero no decide nada, porque los estadounidenses ocupan una posición importante. Decimos: respetemos la soberanía, pero nadie la respeta, en el mundo moderno solo se respeta la fuerza.

Tengo una propuesta: aceptemos simplemente la realidad de la situación, que este orden internacional no existe y que es inútil recurrir a él. Cualquier acción en este sentido será inútil o ineficaz. Propongamos un modelo de orden mundial futuro. Logremos nuestros intereses, que son condiciones necesarias para que podamos participar activamente en la construcción de este orden, en lugar de limitarnos a observar pasivamente cómo otros nos imponen el suyo. Logramos estos objetivos, apoyamos a nuestros aliados, ponemos punto final al agonizante mundo unipolar y, entonces, tras dividir las zonas de influencia y reconocer a los diferentes Estados como civilizaciones, construiremos un orden internacional completamente nuevo con nuevas reglas. Pero precisamente con nuevas reglas.

Ahora vivimos en un momento sin reglas. Y en este momento sin reglas, se puede soñar con el futuro, lo cual es inútil, o aceptar el presente y simplemente luchar con la máxima eficacia en todos los frentes en los que nos atacan, a veces llevando a cabo operaciones preventivas. Hay que construir nuestro mundo, en el que Rusia ocupe un lugar digno, en el que seamos soberanos, en el que seamos actores, en el que seamos sujetos y no objetos. Hay que hacerlo ahora. En mi opinión, podemos despedirnos educadamente del mundo pasado. Ya no existe. El mundo bipolar ya no existe. La ONU ya no existe. El sistema de Westfalia ya no existe. El mundo de Yalta ya no existe. Hemos entrado en una nueva era, todo eso es pasado, está más allá del horizonte. Avancemos hacia el futuro, vivamos el presente, también en lo que respecta a la situación internacional. Y para ello tenemos que ganar y ayudar a ganar a nuestros aliados, amigos y socios estratégicos.

Presentador: Ya hemos mencionado en varias ocasiones a Mojtaba Jamenei, que se ha convertido en el nuevo líder supremo de Irán. Me gustaría profundizar en este tema. En su opinión, ¿en qué medida cambiará sustancialmente la política de Irán en el futuro y qué importancia tiene la elección del nuevo Rahbar para la sociedad iraní en este momento crítico?

Alexander Dugin: En primer lugar, es el jefe de todo el sistema, no solo político y estatal, sino también religioso. El sistema Vilayat al-Faqih, que predomina en Irán, transfiere el poder supremo precisamente a Rahbar, es decir, a quien ahora ha sido elegido para este cargo. Es el tercer líder después del ayatolá Jomeini. El ayatolá Jomeini fue el creador de este sistema, su sucesor fue el ayatolá Jamenei, que gobernó hasta el último momento y ahora su hijo. Esto es poco habitual, ya que un cargo tan especial no suele transmitirse por herencia, pero es probable que el Consejo, el Consejo Supremo de Irán, haya tomado una decisión excepcional. ¿Qué significa esto? En primer lugar, es un cambio generacional. Es un cambio generacional respecto a aquellas personas que, con la excepción de la guerra entre Irán e Irak, vivieron varias décadas bajo sanciones, pero aún así en paz. El ayatolá Jamenei, a diferencia de su predecesor, creador de la República Iraní y del sistema Vilayat al-Faqih, era más moderado, más propenso al compromiso, más pacífico. Su hijo no es así, sobre todo después de las pérdidas personales que ha sufrido Irán como tal, tras los ataques a los depósitos de petróleo: es la «lluvia negra», son los últimos tiempos.

El actual Rahbar es mucho más cercano al Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica y, en mi opinión, descarta por completo —al menos en las condiciones que pueden imponerse desde el exterior— cualquier tipo de negociaciones pacíficas con el agresor. Él luchará hasta el final, el pueblo luchará hasta el final, y los excesos que se han acumulado en la sociedad iraní durante las últimas décadas estaban relacionados precisamente con algo muy sutil: el Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica está inicialmente orientado a la «guerra de los últimos tiempos», al enfrentamiento con el enemigo, a la batalla contra el Dajjal, contra el Anticristo. Y cuando, año tras año, década tras década, estos guerreros, educados y preparados para la batalla final, se dedicaban a la vida pacífica, es evidente que, en tales condiciones, el guerrero se corrompe. Empieza a dedicarse a la economía, los negocios, la corrupción. Cuando un guerrero no lucha, es peligroso, se convierte en un recurso tóxico. Un guerrero debe luchar. Y ahora, ese velo de la llamada vida pacífica, en la que todo había perdido sentido para muchos iraníes, en la que todos se aburrían, en la que nadie entendía por qué esas sanciones, por qué había que odiar a Occidente, todo eso se ha desvanecido. Ahora ven por qué hay que hacerlo. Si no destruyen Occidente, si no cumplen su destino, su régimen, su sistema, su cultura y su gran país —que existe desde mucho antes que los Estados Unidos o el Israel moderno— se verán amenazados. Porque todos estos elementos de identidad: el gran imperio iraní, el mundo islámico que se ha apoderado de la mitad de la humanidad, están vivos y despiertos ahora en la sociedad iraní.

El nuevo gobernante de Irán encarna esto: una nueva energía y nueva fe. Los iraníes creen que la revolución de 1979 tuvo lugar en vísperas de ese acontecimiento histórico en el que terminaría la era del mal en el mundo y aparecerá el duodécimo imán, el imán Mahdi, que saldrá de su escondite, según la teología chiíta. En realidad, todo fue creado para eso. Hablé con el ayatolá Abdol Javadi Amoli, que emitió una fatwa sobre la necesidad de llevar a cabo la yihad para la destrucción total de Estados Unidos, Israel y sus líderes. Me dijo en Qom, la capital sagrada: «Vivimos en una cultura de espera». Y, efectivamente, la sociedad iraní vivía en una «cultura de espera». Salimos después de reunirnos con él —una reunión profunda, filosófica, poética, teológica— y el chico que nos acompañaba, un iraní, dijo: «Qué aburrido, estos viejos siempre hablando de la cultura de la espera, y nosotros tenemos sanciones, problemas, prohibiciones sociales». Era una brecha generacional: los mayores creían que había que esperar el momento del fin de los tiempos, mientras que los jóvenes empezaban a desilusionarse, considerando que eran mitos. Y ahora todos esos mitos —la cultura de la espera, la batalla final, el enfrentamiento con el enemigo absoluto— finalmente han recibido su confirmación histórica. Han esperado lo suyo.

Ven la agresión y la nueva generación, que había dejado de entender por qué hay que odiar a Israel y a Estados Unidos, por qué hay que gritar «¡Muerte a América!», ahora ha visto la razón. La destrucción de los líderes, las desafortunadas niñas iraníes, aniquiladas por un ataque selectivo: los estadounidenses se han responsabilizado de ello. Todo esto les ha recordado en qué se basa ese odio.

Tenemos que prestar más atención a lo que está pasando con Irán, porque estamos luchando contra el mismo enemigo. Recordando las atrocidades de sus satélites ucranianos contra nuestro pueblo, nosotros también habríamos reaccionado muy rápidamente, pero lo tomamos con más suavidad. Los iraníes tienen toda la razón al llamar a las cosas por su nombre, fijarse objetivos correctos y alcanzarlos con determinación y sin concesiones. La historia del ayatolá Amoli en Qom adquiere ahora otro significado: creo que ese chico que se mostraba escéptico ante las palabras del anciano sobre la necesidad de esperar ahora está en primera línea luchando contra el agresor y defendiendo su país. A juzgar por la información que recibo de Irán, eso es lo que está ocurriendo.

Si Trump quería dividir a la sociedad iraní, ha conseguido justo lo contrario: han llegado políticos y líderes religiosos más radicales que van a vengar sus pérdidas personales, las de sus padres y las de sus seres queridos. Todo el pueblo se encuentra en la misma situación, los iraníes están más unidos que nunca y dispuestos a borrar a Israel de la faz de la tierra. No creo que lleguen a Estados Unidos, pero sí que pueden provocar el colapso de Trump y del orden mundial estadounidense, cumpliendo su misión de construir un sistema multipolar, por el que también luchamos en Ucrania.

Presentador: Por cierto, en fuentes estadounidenses ha aparecido en repetidas ocasiones la información de que Irán, mucho antes de la actual escalada, preparó un plan de acción en caso de un ataque directo por parte de Estados Unidos e Israel. La estrategia supuestamente incluye no solo ataques contra bases militares y territorio israelí, sino también la destrucción de la infraestructura civil, lo que podría sembrar el caos no solo en los Estados árabes, sino también a escala mundial. En este contexto, cobra especial importancia el cierre del estrecho de Ormuz, que ya está ejerciendo una presión enorme sobre los mercados mundiales. Me gustaría saber hasta qué punto es realista este escenario, si Irán está dispuesto a provocar un colapso económico mundial y a qué consecuencias podría conducir esto.

Alexander Dugin: En primer lugar, ya no es un plan, es un hecho: los tres puntos que ha enumerado ya se están llevando a cabo. Irán, por supuesto, tenía ese plan, sabían cómo acabaría todo, que nunca se puede confiar en Occidente, que no se puede negociar y, mucho menos, confiar en las negociaciones con Trump. Y, sin embargo, cometieron un error: si realmente estuvieran preparados para que estas negociaciones no condujeran a nada, en primer lugar, no las habrían llevado a cabo y, en segundo lugar, habrían prestado mucha más atención a la protección de su liderazgo político, militar y religioso. Creo que es un descuido. Y esas siniestras figuras, Kushner y Witkoff, a quienes, creo, también estamos tratando con ingenuidad, tomando por buenas sus caras sonrientes, solo han engañado a los iraníes, sobrevalorando su disposición al diálogo. Es una gran lección para todos nosotros.

Creo que debemos aprender bien la lección: solo conseguiremos resultados reales en Ucrania tras una victoria auténtica y decisiva, y en ningún caso a través de negociaciones. Pero incluso los iraníes, tras preparar este plan y ponerlo en práctica tan rápidamente, literalmente en una semana, han sucumbido al hipnotismo de Occidente. No se puede confiar en Occidente, en ninguno de ellos: ni en Trump, ni en los liberales, ni en Europa. Absolutamente en nadie. Porque es un puro engaño: si quieren alcanzar un armisticio con nosotros, significa que les conviene, pero para nosotros sería una catástrofe. Hasta que no ganemos, hasta que no creemos este mundo multipolar irreversible, no hay nada que hablar con ellos; hay que hablar con ellos solo desde una posición de fuerza, defendiendo nuestros intereses. Irán desarrolló este plan, lo llevó a cabo, pero, aun así, en algún momento, sucumbió al hipnotismo. Cuanto menos contacto con Occidente, más tranquilidad y seguridad.

¿Cómo terminará esto? La pregunta se reduce a menudo a cuándo se producirá el colapso final del sistema mundial y si aparecerá el factor nuclear en el transcurso de estos procesos catastróficos. ¿Lanzarán los Estados Unidos, al comprender el fracaso de toda la operación y la desesperanza de su situación al seguir un escenario de pura inercia, un ataque nuclear contra Irán? Esto podría cambiar la situación, pero incluso el uso de armas nucleares estratégicas, o más bien tácticas, no será suficiente para doblegar a Irán. Por lo tanto, se trata de algo completamente diferente. ¿Utilizará Estados Unidos todo su arsenal para simplemente destruir Irán, convertirlo en una especie de Gaza? Es una pregunta abierta. Pero lo que es un hecho es que nos encontramos al borde de la Tercera Guerra Mundial —o ya en su primera fase— o al borde del colapso global de todo el sistema financiero y económico.

Si alguien en el mundo todavía cree que «todo está bien, todo se arreglará, todo pasará», es solo una defensa psíquica de la conciencia frente a la información que no puede manejar. En la tradición islámica hay una leyenda: cuando los ángeles toquen las trompetas anunciando la llegada del Día del Juicio, solo lo oirá el arriero de mulas, que en ese momento estará arreglando la silla de montar, con la oreja pegada al cielo. Correrá y gritará a todos: «Escuchad, los ángeles han tocado las trompetas, ¡se acercan los últimos tiempos!», y le responderán: «No oímos nada». Es una imagen perfecta del mundo actual. Todos dicen: «Bueno, el petróleo volverá, Dubái se recuperará, los precios inmobiliarios volverán a subir». Pero nunca volverá a ser como antes. Será diferente.

Quién ganará, quién destruirá a quién… No hay nada predeterminado, pero hay mucho en juego. Algo depende de nosotros, de Rusia, algo de China, mucho, si no todo, de Irán: si será capaz de alcanzar sus objetivos, de borrar de la faz de la tierra al agresivo Estado de Israel, que ha caído en manos de extremistas religiosos, y de defenderse de Estados Unidos. ¿Cómo se comportarán los demás países islámicos? El sueño rosado de Dubái y los Emiratos de tener un centro internacional seguro ha llegado a su fin: ya no es un lugar donde se puede ganar mucho dinero, sino una periferia que pronto quedará cubierta por la arena y todo volverá a como era cuando dominaban los beduinos. Quizás sea mejor así: la sociedad se volverá tradicional y se salvará la moral del pueblo árabe.

Ahora todos deben rendir el examen. Se puede faltar, se puede no ir, pero entonces seremos excluidos de la categoría de quienes toman decisiones, de quienes participan como sujetos y no como objetos de la política mundial. Por eso estoy convencido de que todos deben involucrarse en lo que está sucediendo, definir sus posiciones y estrategias. India, por ejemplo, lamentablemente, se jactó recientemente de haber informado a los israelíes de las coordenadas del barco iraní, lo que permitió su hundimiento. En este caso, India se aleja de la posición de un mundo multipolar; no es así como deben actuar los Estados soberanos-civilizaciones, especialmente los que forman parte del BRICS. Inclinarse demasiado hacia el agresor es un paso imprudente. Pero la India es una gran civilización, el gran Estado de Bharat, y allí aún veremos muchas cosas nuevas. Todos los actores mundiales están pasando ahora su examen y esto nos concierne a todos, incluidos nosotros, porque nos encontramos en una situación completamente diferente.

Presentador: Permítame hacerle una última pregunta. ¿Cómo afectará a Rusia la actual situación económica mundial? Por ejemplo, Kirill Dmitriev señala que el precio del petróleo por encima de los 100 dólares por barril, sin duda, nos beneficia. En esta situación, ¿somos beneficiarios o la crisis global nos afectará de lleno si inevitablemente se produce?

Alexander Dugin: En primer lugar, comprenda que, en una situación tan crítica, en la que intervienen factores religiosos, éticos, morales y geopolíticos, me parece un poco inapropiado hablar solo de quién es el beneficiario y quién se lucrará con ello. Estas sanciones nos afectarán en menor medida.

Probablemente, este colapso tendrá menos repercusión en Rusia, porque ya estamos bajo sanciones, nos han excluido, en general, de la economía occidental, por lo que nos da igual. Cuanto antes se derrumbe todo, mejor, en mi opinión. Ya nos hemos adaptado, hemos recurrido a la soberanía. Nos quedan nuestros socios, Irán, y el resto de la humanidad sigue con nosotros. Y Occidente, si este colapso lo mata, lo destruye, creo que no lo lamentaremos, porque por cómo se ha comportado últimamente, se lo tiene bien merecido.

Por eso yo adoptaría la postura de «empujar al que cae». No hay que aprovecharse del sufrimiento y la muerte de las personas, hay que apoyar a los nuestros, y «los nuestros» ya están definidos. En esta situación hay que defender la propia soberanía por todos los medios, incluidos los económicos, y aprovechar cualquier oportunidad que nos fortalezca.

Ahora nuestros enemigos se están debilitando claramente. Están divididos, están confundidos: unos apoyan a Trump e Israel, otros no, entre los países europeos reina la discordia, se debaten de un lado a otro y eso es muy bueno. En el bando de nuestros enemigos cunde el pánico. Esto nos beneficia enormemente y, si económicamente conduce al colapso y la destrucción de la economía mundial actual, francamente, solo saldremos ganando: construiremos un sistema financiero y económico mundial más justo, más correcto y, si se quiere, más humano y democrático.

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Causas de la Revolución rusa de 1917

Hubo muchas causas detrás de la Revolución Rusa de 1917, que abarcan desde el impopular mandato autoritario del Zar Nicolás II (que reinó de 1894-1917) hasta la movilización radical de la clase trabajadora, que quería mejorar las condiciones laborales y una mayor representación política. De hecho, fueron dos revoluciones: la primera trajo la abdicación del zar en marzo y, después del inefectivo mandato del Gobierno provisional de 1917, ocurrió una segunda revolución en noviembre. Esta última se conoce como la Revolución bolchevique porque vio a los Bolcheviques (después llamados el Partido Comunista), liderados por Vladímir Lenin (1870-1924), tomar el poder y establecer la Rusia soviética.

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Trump resta importancia a que Rusia comparta inteligencia con Irán para atacar a EEUU

DORAL, Florida, EE.UU. (AP) — El presidente Donald Trump aseguró el sábado que era inconsecuente si Rusia ha proporcionado información a Irán para que lleve a cabo ataques contra personal y activos militares de Estados Unidos luego de una semana de conflicto bélico en Oriente Medio.

Trump no llegó a confirmar los reportes de The Associated Press y otros medios de comunicación de que funcionarios…

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TIONGKOK  disebut-sebut mulai mendukung Iran dalam perang melawan Amerika Serikat dan Israel. Dukungan Tiongkok itu dengan memberikan bantuan finansial, suku cadang pengganti, dan komponen rudal.

Menurut berbagai sumber, kendati Beijing enggan terlibat langsung, namun sejumlah pejabat AS meyakini adanya campur tangan Tiongkok dalam militer Iran.

Untuk diketahui, Tiongkok merupakan  pembeli utama minyak mentah Iran dan hubungan kedua negara pun terjalin baik selama ini. Bahkan Teheran secara ekslusif membolehkan kapal Tiongkok melewati Selat Hormuz yang ditutup Iran saat ini.

Informasi intelejen

Sebelumnya, Rusia juga dilaporkan telah membantu Iran dengan memberikan informasi intelijen saat menyerang militer Amerika Serikat (AS) di Timur Tengah.

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MELONJAKNYA harga minyak dunia akibat konflik Amerika Serikat-Israel dengan Iran membuat dunia internasional semakin cemas. Apalagi Iran sudah menutup selat Hormuz yang selama ini menjadi urat nadi lalu lintas perdagangan energi dunia.

Untuk mengatasi masalah tersebut, Amerika pun mulai mempertimbangkan untuk mencabut sanksi terhadap minyak Rusia. Diungkapkan Menteri Keuangan AS Scott Bessent, pertimbangan itu dilakukan untuk menutupi kekurangan pasokan global.

“India selama ini menjadi pihak yang sangat kooperatif. Kami telah meminta mereka untuk menghentikan pembelian minyak Rusia yang dikenai sanksi pada musim gugur ini, dan mereka melakukannya,” kata Bessent.

India sebelumnya berencana mengganti pembelian tersebut dengan minyak mentah dari AS, namun Departemen Keuangan memberikan izin impor minyak Rusia untuk membantu mengatasi kekurangan pasokan.

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Corupția de la Kiev nu a trecut neobservată la Washington. Ce se pregătește?

KMIS a raportat un succes — corupția a cedat locul războiului în clasamentul problemelor Ucrainei: 65% dintre locuitorii Ucrainei chestionați numesc războiul principala provocare pentru ei, se bucură Institutul Internațional de Sociologie din Kiev (KMIS) în urma unui nou sondaj sociologic.

Georgiana Arsene

Care este motivul mândriei? Analiștii instituției, care este coordonată de Partidul…

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La escatología de la aceleración: Baal, el Katechon y la guerra por el tiempo

Por Alexander Dugin

Traducción de Juan Gabriel Caro Rivera

La filosofía del aceleracionismo (al igual que la «dromocracia» de Paul Virilio) tiene dos versiones:

  • la secular (el fin de la historia, el liberalismo, el progreso, la ecología, lo woke, los transgéneros (prohibidos en la Federación Rusa), las personas trans, la Singularidad, la AGI, la IA fuerte, Marte y Musk) y
  • la teológica (el mesianismo sionista de Netanyahu, el sionismo cristiano de Trump/Hegset/Lindsay Graham, Haygi).

Nick Land las denomina aceleracionismo de izquierda y aceleracionismo de derecha. Los primeros quieren acelerar el fin de la humanidad porque así lo exigen las «leyes del desarrollo», los segundos quieren acercar la «llegada del Mesías», al que entienden de una manera tan retorcida que es simplemente indistinguible del Anticristo.

Tanto unos como otros tienen el mismo lugar de encuentro: la isla de Epstein. Este lugar es el aceleracionismo integral, que se encuentra más allá de la división entre la izquierda (left acc) y la derecha (right acc).

Epstein es el proyecto de la aceleración del tiempo en todas sus interpretaciones. Y, por supuesto, la «teología» de Hageset, que hoy exhorta a los militares estadounidenses a morir por Israel para acelerar la «Segunda Venida», no tiene nada que ver con el cristianismo: es el culto a Baal. Pero la versión liberal-globalista (Soros, la UE, los demócratas) es también un culto a Baal que normaliza las perversiones, el vicio y la superación del ser humano. Esto es precisamente lo que Nick Land captó intuitivamente con su concepto de «Ilustración Oscura».  La unión de las escatologías perversas —francamente satánicas— y los magnates tecnológicos de Silicon Valley, junto con los progresistas y los defensores de los «valores liberales».

Nos enfrentamos a un fenómeno especial, la «escatología de Baal», en la que se entrelazan de forma inseparable el ateísmo europeo, el materialismo, el cientificismo de la modernidad liberal, el mesianismo puritano radical (dispensacionalismo, hermanos de Plymouth) y el proyecto sionista del Gran Israel (incluido el Tercer Templo y la vaca roja). Y todos estos hilos conducen a Epstein. Una auténtica conspiración para acelerar el tiempo y destruir a la humanidad. Ahora ya no se trata de una conspiración, sino de un programa político, una institución, una teoría y una práctica evidentes para todos.

Y aquí cobra especial importancia el término «Retenedor» (Katechon). Ellos aceleran el tiempo, el Retenedor lo ralentiza. Ellos quieren que sea más rápido (para ello, Netanyahu, considerado «el último primer ministro de Israel antes de la llegada del Mesías», ha iniciado una guerra con Irán). El Retenedor lo impide. Nosotros somos sin duda el Retenedor. De ahí la sensación de que siempre estamos retrasados, rezagados, solo reaccionamos, nos resistimos, actuamos no de forma activa, sino reactiva. Este es el retrato metafísico de Putin. El Retenedor. Rusia frena el tiempo. Somos el Escudo de Katechon.

Irán también intentó frenar el aceleracionismo: los velos que llevan las mujeres iraníes son un obstáculo para que se pongan el uniforme de Astarté y se conviertan en bailarinas, acompañantes y sacerdotisas de la Ramera de Babilonia. Pero las fuerzas de Epstein rompieron la defensa y destruyeron todo el liderazgo religioso, político y militar de Irán. Y ahora Irán contraataca.

Así surge otro aceleracionismo: el aceleracionismo del Mahdi. Nuestros enemigos se apresuran por acelerar la llegada de Baal (Dajjal), pero entonces también vendrá el Mahdi. Y los iraníes dan un paso audaz: «El fin del diluvio», el rumbo hacia la renovación universal del mundo. Esta es la última era mundial de la ciclicidad zoroástrica: Vizariishn, Frashokart, la Gran Restauración, la victoria de Ormuzd sobre Ahriman.

Esto nos afecta directamente. Como Escudo del Katechon, cumplimos nuestra misión. Sobre todo en Ucrania. Pero llega el momento de asestar un golpe poderoso. Se trata del proyecto de la Espada del Katechon. No solo contener y frenar el tiempo, sino contraatacar con todos los medios, ahora ya nada importa. A partir de cierto momento, el tiempo se desvía de su eje: Trump y Netanyahu encarnan precisamente esto, el avance de la Ilustración Oscura. Y ya no es posible contenerlo. Es el Diluvio. No es posible ponerle fin construyendo diques. Por lo tanto, hay que aceptar las nuevas reglas del juego escatológico.

Necesitamos un aceleracionismo ruso.

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Hoy Irán, mañana Rusia (Escalada)

Por Alexander Dugin

Traducción de Juan Gabriel Caro Rivera

Presentador: Estimados amigos, tenemos un tema importante y serio en la agenda. Todo el mundo está hablando de ello, y cómo no hacerlo, porque se trata de un acontecimiento histórico. Les recuerdo a nuestros oyentes que el 28 de febrero de 2026 se inició una operación conjunta de las fuerzas de los Estados Unidos de América e Israel. Se lanzaron ataques contra Irán, como resultado de los cuales murió el líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei; además, muchos otros altos cargos fueron eliminados como consecuencia de este ataque. Irán comenzó a responder tanto contra Israel como contra las bases estadounidenses y, en consecuencia, en estos momentos se están produciendo enfrentamientos armados. Es interesante, pero en realidad hay muchas preguntas sobre cuáles serán las consecuencias, quién se verá más afectado y si Irán podrá hacer frente a la situación. Pero lo primero que hay que entender es: ¿a dónde nos lleva todo esto?

Alexander Dugin: Se trata de un acontecimiento realmente importante, es muy posible que sea el comienzo de la Tercera Guerra Mundial, porque hay fuerzas demasiado grandes en juego. Las acciones de los estadounidenses, de Trump junto con Netanyahu contra los líderes políticos de Irán, han resultado ser demasiado drásticas.

Después de todo, este es ya el segundo intento: primero, Estados Unidos secuestró a Maduro, estableciendo un control directo sobre Venezuela, ocupando de hecho el país. Ahora han destruido todo el liderazgo militar, político y religioso de Irán. En cuanto a su importancia, esto es comparable a la destrucción del Papa o del Patriarca ortodoxo, porque el líder espiritual de los chiítas, el Rahbar, el ayatolá Jamenei, no solo era venerado en Irán, sino que era el jefe de todo el mundo chiíta, es decir, de cientos de millones de personas en todo el mundo. Antes, Israel había eliminado a los líderes de Hamás, lo cual es un caso particular, y luego a los líderes de Hezbolá, lo cual es más grave.

Ahora, la dirección de Irán ha sido destruida de forma directa y descarada, lo que significa que ya no hay normas internacionales, no hay reglas, la ONU no existe. Esta organización ha quedado en el pasado, convirtiéndose en un dolor fantasma. Trump lo dijo así: no hay derecho internacional, lo que hago es moral. Esto lo cambia todo. El orden mundial anterior se ha derrumbado. Nos hemos ido deslizando gradualmente en esta dirección, pero se ha superado el punto de no retorno. Si un país es capaz, sin ningún motivo, de destruir el liderazgo militar, político y religioso de un Estado soberano, significa que vivimos en un mundo completamente diferente, donde todo está permitido, donde no decide la ley, sino la fuerza, donde se aplica el principio: «si puedo, lo hago».

El comportamiento de Trump es notable: todo esto ocurrió durante las negociaciones con Kushner y Witkoff e Irán, según la información disponible, aceptó casi todas las exigencias de Estados Unidos. Literalmente todas. Y, a pesar de ello, se produjo este golpe directo a los dirigentes del país. En primer lugar, debemos comprender que, en esta situación, nosotros somos los siguientes. Venezuela, Irán, antes Siria, Hezbolá… Todos ellos son regímenes o sistemas políticos a los que ahora apunta Estados Unidos y son nuestros aliados.

De hecho, si se puede actuar así con nuestros aliados, si todo esto queda impune, si Trump consigue salirse con la suya, entonces en la siguiente etapa, también durante las negociaciones de Kirill Dmitriev con Kushner y Witkoff, podría producirse una operación similar para cambiar el régimen en nuestro país.

¿Y con qué nos protegemos? ¿Con armas nucleares? Pero la cuestión de si las utilizaríamos sigue sin resolverse. En un caso extremo, Occidente tiene serias dudas de que estemos preparados para dar ese paso: amenazamos con demasiada frecuencia, pero no actuamos. Al mismo tiempo, se está rodeando a nuestro presidente. Nuestro presidente es, sin duda alguna, la persona que lo sostiene todo. Tanto en nuestro país como, quizás, en el mundo, todo se sostiene gracias a él. Él es el que retiene, el katechón, del que hablaba nuestra tradición ortodoxa. Ahora es simplemente un hecho geopolítico, un hecho del orden mundial.

Pero si los estadounidenses, el mismo Trump, están seguros de que otros líderes rusos, que Dios no permita que sustituyan a nuestro presidente, serán más complacientes con Occidente —y eso era precisamente lo que se esperaba en Irán cuando se eliminó físicamente a los líderes soberanos de ese país, cuya política no coincidía con los intereses de Estados Unidos—, ¿qué les impedirá llevar a cabo ese escenario aquí?

Trump está llevando a cabo una política geopolítica neoconservadora de ataque totalmente coherente. Aquellos a quienes atacaron los globalistas con Biden, con Obama, con Clinton, son los mismos, no es nada nuevo. Y a pesar de los escándalos y las protestas de los aliados europeos de la OTAN, al final se alinean con Estados Unidos en la misma posición. Por eso es muy grave para nosotros. Es la última llamada de atención.

Presentador: Permítame volver a la cuestión de la Tercera Guerra Mundial. Recuerdo que el año pasado discutimos la situación en torno a Irán —entonces fue la «guerra de los 12 días»— y también dijimos que esto podría conducir a una crisis global. Sin embargo, esto no sucedió. ¿Es posible que esta vez todo dure, digamos, 12 o 13 días y termine, o se trata de un acontecimiento de otra magnitud?

Alexander Dugin: En teoría, nadie sabe si se trata de la Tercera Guerra Mundial o no. Pero otra cosa es que, cuando decimos con demasiada frecuencia, y lo he comprobado por mí mismo, «esta es la Tercera Guerra Mundial», «esta es la Tercera Guerra Mundial», y luego no, ahora es la Tercera Guerra Mundial, surge la sensación contraria: que la Tercera Guerra Mundial no puede empezar, nunca empezará y que todo está bien. Y ahí precisamente está el problema: si lo has dicho antes de tiempo, dos veces antes de tiempo, y luego, cuando de repente empiece, tú mismo tendrás miedo de expresar lo que está sucediendo ante tus ojos.

Por eso hay que ser realmente cautelosos a la hora de evaluar lo que está sucediendo. Parece el comienzo de la Tercera Guerra Mundial, pero puede que no lo sea; puede que se detenga. Y usted ha formulado correctamente la pregunta. Ahora casi todo depende —por cierto, y el destino, en general, si se quiere, nuestro destino— de cuánto tiempo pueda resistir Irán. Porque si la coalición estadounidense-israelí logra sofocar rápidamente su resistencia durante la operación «Furia épica», como la llaman los estadounidenses… Pero ahora todos añaden: «La furia épica de Epstein». Bueno, en realidad, es obvio que Estados Unidos —Trump— ha iniciado esto para desviar la atención de los archivos de Epstein, en los que, sin duda, aparece de la forma más desagradable. Es evidente que se trata de una influencia del chantaje israelí, de lo que nadie tiene ninguna duda.

Los israelíes siguen una línea completamente diferente. Se trata de la construcción escatológica del «Gran Israel», la espera de los últimos días, la llegada del Mesías. Es una motivación muy importante en esta guerra, que en Israel se denomina «Escudo de Judá». Y los iraníes… Los iraníes han entrado en la batalla final. En la etapa anterior, en esa guerra de 12 días, era evidente que no se trataba de una guerra real, sino de una especie de preparación, e Irán definitivamente no se involucró. Quizás ahora tampoco se habría involucrado si no fuera por las acciones tan radicales de los propios estadounidenses y ahora Irán no tiene otra salida que luchar hasta el final, hasta el último momento: atacar todo lo que sea posible, cerrar el estrecho de Ormuz a los barcos estadounidenses u occidentales, a los barcos de los países que se han opuesto a él, atacar bases militares, cualquier objetivo, levantar una revuelta chiíta en todo Oriente Medio y dondequiera que sea posible, y librar la lucha, la batalla final, hasta el final.

Los iraníes estaban dispuestos a evitarlo, pero ahora no les han dejado otra opción. Y han llamado a esta operación (es importante señalarlo) «El fin del diluvio». Recordemos que la operación de Hamás con la que todo comenzó —la historia de Gaza, el genocidio en Gaza, y antes de eso el ataque de Hamás contra Israel— se llamó «El diluvio» o también «El diluvio de Al-Aqsa». Al-Aqsa es el segundo lugar sagrado más importante del mundo musulmán, es un templo, una mezquita situada en Jerusalén, en el Monte del Templo. Y para proteger este segundo lugar sagrado, los palestinos levantaron esta revuelta. ¿Por qué hay que defender el lugar sagrado? Porque Netanyahu y su círculo más cercano —Ben-Gvir, Smotrich— planean volar la mezquita de Al-Aqsa y despejar el terreno para construir el Tercer Templo, lo que significaría el comienzo de la era mesiánica. En realidad, todos los preparativos para el «Gran Israel» conducen precisamente a eso. Los palestinos de Hamás decidieron defender la mezquita de Al-Aqsa, que Ben-Gvir prometió personalmente en repetidas ocasiones volar y arrasar. Pero, en realidad, todo terminó en el genocidio de Gaza.

Ahora, la operación «El fin del diluvio», anunciada por los iraníes, es, en realidad, la batalla final. Y precisamente en la filosofía iraní, chiíta y, en general, islámica, al final de los tiempos tendrá lugar la batalla final entre las fuerzas del islam, encabezadas por Mahdi (el imán oculto en el que creen los chiítas), contra Dajjal, contra ese anticristo islámico. Y esta batalla entre el Mahdi y el Dajjal es el sentido del fin de los tiempos. Todo esto ocurrirá en Siria, en Tierra Santa, y bajo el Dajjal, todos los teólogos islámicos, sin excepción, tanto chiítas como sunitas, reconocerán a Estados Unidos e Israel como el Gran Shaitán. Por lo tanto, aquí también hay mucho en juego.

Pero si hablamos de forma más estratégica, más abstracta, la cuestión ahora es cuánto tiempo podrá resistir Irán. Porque con cada día de resistencia, con cada día de defensa de su soberanía, la situación puede cambiar. Trump está decidido a librar una guerra muy breve. En general, pensaba que tras la destrucción del liderazgo militar-religioso y militar-político de Irán… contaba con una «quinta columna».

Presentador: Pasemos a la cuestión de la posibilidad de mantener la estabilidad en Irán: tras estos acontecimientos —la destrucción del líder supremo y de una parte significativa de la élite—, ¿se ha logrado restablecer rápidamente la jerarquía, nombrar nuevos dirigentes, o existe el riesgo de que el sistema se «rompa» y, en algún momento, se produzca un giro brusco, por ejemplo, cuando los misiles se dirijan hacia Teherán?

Alexander Dugin: Ya sabes, la historia es algo abierto. No sabemos muy bien qué está pasando en Irán: allí han desconectado completamente Internet. Según mis fuentes, ahora mismo no hay ninguna protesta contra el régimen. Incluso aquellos que se oponían al régimen de «Vilayat-e Faqih» tras el brutal asesinato de unas doscientas escolares inocentes por un misil israelí, la opinión de la oposición iraní está radicalmente en contra de Estados Unidos y de Israel y, por lo tanto, no hay, en mi opinión, ningún motivo para esperar que el poder le sea entregado a Trump en bandeja de plata.

Es decir, probablemente ahora Irán está más unido que nunca tras la muerte de toda la cúpula dirigente y tras este brutal ataque contra la escuela. Y esto ha cambiado la mentalidad de muchísimas personas. El pueblo iraní es muy orgulloso, muy fuerte, y quizá a algunos no les gustara el régimen de «Vilayat-e Faqih», aunque esto también fue exagerado en Occidente por los servicios israelíes, pero, sin embargo, ahora todos se unirán en torno a la idea nacional de Irán, sobre todo porque, creo, los líderes actuales comprenderán que deben acercarse un poco a los círculos seculares iraníes, entre los que prácticamente no hay liberales. Hay nacionalistas iraníes que no son tan estrictamente religiosos como el régimen político, pero también son nacionalistas, son patriotas de Irán. Y si ahora se canaliza su energía y su voluntad hacia la resistencia a la agresión sionista-estadounidense, la resistencia puede durar bastante tiempo, porque incluso Gaza resistió durante mucho tiempo, e Irán no es Gaza, es un país enorme.

Los chiítas son una parte importante de la población de Oriente Medio. Las élites de estos regímenes proestadounidenses y proárabes están completamente corruptas, son simplemente una continuación de «La isla de Epstein»: todos ellos viven en Catar, Dubái, Bahréin. Y en Bahréin, por ejemplo, el mismo pueblo chiita es mayoría. Creo que ahora puede haber levantamientos chiitas, revoluciones por todas partes. Y, en principio, si Irán aguanta, es absolutamente desconocido quién saldrá victorioso en esta guerra. Sobre todo porque vemos que se está produciendo una escalada del conflicto entre Afganistán y Pakistán. Y aún no está claro quién, Pakistán o Afganistán, apoyará a Teherán. A Israel no le gustan ni unos ni otros, ni los pakistaníes ni los afganos. Y, como resultado, todo esto puede terminar en una catástrofe tanto para Trump como para Estados Unidos y, en última instancia, para Israel. Un mar de musulmanes podría simplemente borrarlo de la faz de la tierra. Ahora ya se ha perforado el «Domo de Hierro», Tel Aviv está en llamas y algunas imágenes ya recuerdan a Gaza. La gente huye de allí y, de hecho, dicen que todo seguirá así: Irán, sin duda, vencerá.

Aún no se sabe, pero Irán no se rindió el primer día, no se rindió tras ese terrible golpe, con lo que sin duda contaba Trump. Ahora Trump habla de varias semanas, de un mes. En principio, desde el punto de vista jurídico, tiene la posibilidad de librar la guerra durante unos tres meses sin la aprobación del Congreso, y es posible que el Congreso le apoye. Pero si esta guerra se prolonga, si Irán se resiste desesperadamente, si tiene suficientes fuerzas, energía interna, potencial y poder, el resultado de esta batalla no está decidido. Sobre todo porque, fíjense, la apuesta por el «Escudo de Judá» es quizás el punto más débil, el más vulnerable para la coalición estadounidense-israelí. En general, ¿qué tipo de escudo es ese, cuando atacaron y mataron a los líderes de un país que, en realidad, no estaba en guerra con ellos? Este ataque, este ataque de Judas, esta traición de Judas, durante las negociaciones. Aquí hay muchos Judas, pero el escudo no es muy bueno. Así que, si esto continúa de cierta manera, los cambios en el mundo pueden ser realmente radicales.

Por lo tanto, ahora la cuestión no es quién ganará. Los primeros días aguantaron, los primeros resistieron, los iraníes lograron sobrevivir al primer golpe. Su liderazgo político, que ahora ha sustituido a Rahbar Jamenei y su familia, asesinada, por cierto… Es algo monstruoso: la nieta, una niña pequeña, de 14 meses, un año y dos meses. Hijos, nietos… Todos, los mataron a todos sin excepción.

Es decir, como de costumbre, es lo que vimos en Gaza: la crueldad de la agresión estadounidense-israelí, la hegemonía es tan monstruosa, su falsedad y su bajeza son tan grandes que, en realidad, la humanidad debería estremecerse ante lo que estamos presenciando, pero no lo hace, porque en su lugar contarán otras historias, dirán que Irán tiene la culpa, que se ha matado a sí mismo. Bueno, y no estamos acostumbrados a las mentiras del régimen estadounidense, de Occidente en general, de los sionistas, lo hemos oído todo. Por lo tanto, Irán no puede contar con la indignación de la opinión pública. Irán solo puede contar consigo mismo y con las fuerzas que pueden apoyarlo.

Si ahora Irán se reagrupa y es capaz de llevar esta guerra durante bastante tiempo, a cualquier precio, entonces, por supuesto, Israel intentará convertir a Irán en Gaza. Y, de hecho, ya ha empezado a hacerlo. Pero, al fin y al cabo, es un país muy grande. Sobre todo porque los misiles iraníes alcanzan el territorio de Israel y golpean importantes objetivos estratégicos. Y durante algún tiempo más seguirá este tipo de bombardeos y ataques con misiles, creo que Israel se sentirá incómodo frente a esto.

En consecuencia, los estadounidenses y los europeos también se sentirán incómodos. Hundir esos acorazados ahora… sabemos que, dado que nosotros mismos sufrimos grandes pérdidas en el Mar Negro durante la guerra contra el régimen nazi de Kiev, hundir un acorazado ahora es pan comido. Con los drones actuales, submarinos y de superficie, hundir toda esta flota capturada es una tarea tecnológica elemental. Vivimos en una era de la información y en un siglo de guerra completamente diferentes. Por lo tanto, todo este poderío de los portaaviones es en realidad algo exagerado, son solo imágenes bonitas.

Los helicópteros, con la velocidad con la que volaron a Venezuela, pueden estar allí 30 segundos con gente normal con armas, o con drones normales, o con el armamento que tiene nuestra unidad habitual en la línea de combate en Ucrania. A esa velocidad, un helicóptero no volará mucho tiempo, 30 segundos. Por eso, en realidad, aún no saben lo que es la guerra. Ni los estadounidenses ni los israelíes lo saben. Ahora lo van a descubrir.

Si Irán aguanta, todo es posible. Pero no digo que estén destinados a la victoria. No digo que esa victoria esté garantizada para nadie. Pero si no está garantizada y no es rápida, en el caso de Trump e Israel, los iraníes obtendrán una victoria colosal para todos los partidarios de un mundo multipolar. De hecho, es una guerra también contra nosotros. Hay que entenderlo: nosotros somos los siguientes. Y ahora Irán… ¿quién es? Un escudo, el escudo del Katechón. Eso es Irán. En general, ellos han recibido el golpe que, en principio, estaba destinado a todos nosotros. Y si resisten, será un gran éxito, también para nosotros.

Presentador: Hablemos de la cooperación, en gran medida de Rusia. Moscú está haciendo declaraciones en este momento: Dmitri Peskov dice que Moscú está en contacto permanente con los dirigentes de Irán. Rusia mantiene su compromiso con la solución política y diplomática incluso después del ataque de Estados Unidos contra Irán. Vladimir Putin ha mantenido hoy conversaciones telefónicas internacionales relacionadas con la situación en torno a Irán. El presidente se reunirá hoy con el gobernador de la región de Amur, pero eso ya es otra cosa. ¿Qué opina usted? ¿Qué medidas debemos tomar ahora: aplicar medidas duras o adoptar una postura expectante? Pero, sinceramente, no está claro qué esperar.

Alexander Dugin: Si simplemente adoptamos una postura expectante, eso significa esperar a que Irán se derrumbe y los siguientes golpes se dirigirán contra nuestro liderazgo militar y político.

Presentador: ¿De qué manera?

Alexander Dugin: Se está librando una guerra contra nosotros en Ucrania y es bastante dura, pero tras la llegada de Trump, con su estrategia y política, en general bastante sensatas en una primera etapa, en nuestro país se ha creado la impresión en nuestro liderazgo, de que Trump puede salir de esta confrontación y que es necesario negociar con él a través de Witkoff y Kushner, y a través de alguien más, para suavizar la escalada, al menos con Estados Unidos. Es decir, estamos en guerra con Ucrania, estamos en guerra con la Unión Europea, pero Trump saldrá de esto porque tiene una posición diferente. De hecho, tenía una posición diferente hasta cierto momento. Pero después de un par de meses en la Casa Blanca como presidente, de repente cambió radicalmente y se volvió aún más radical, aún más entusiasta en la aplicación de la misma política globalista y hegemónica, pero de forma más abierta, cruel y franca.

Este momento de cambio de Trump, la transición de la postura MAGA, que, en general, hizo posible la reunión en Anchorage, a un dictado hegemónico radical —especialmente en el que algo sale bien y sale bastante rápido en otras operaciones—, tal vez no lo hayamos registrado del todo. Es decir, Trump ha cambiado, se ha convertido en un conductor de una voluntad que no es la suya. Ha renunciado por completo a su electorado básico. Ahora es rehén de las mismas fuerzas que iniciaron la guerra contra nosotros en Ucrania.

Y en esta situación, en mi opinión, el ataque a Irán pone el punto final: intentar considerar a Trump como portador de la ideología MAGA, es decir, que se centrará en los problemas de Estados Unidos, dejará de interferir en los asuntos internacionales, se ocupará de sus propios enormes fracasos en la política, la economía y la cultura, que, en realidad, era el programa inicial de Trump, todo eso no va a suceder. Trump seguirá aplicando la política de los neoconservadores. Para nosotros, este es un momento extremadamente importante.

Ataca a nuestros aliados; de hecho, si Irán cae —o, más precisamente, en caso de que Irán caiga y cuando Irán caiga—, no solo nos veremos sometidos al ataque de las fuerzas a las que ya estamos sometidos en este momento, sino que, sin duda, cegados por la sangre, como un toro que se lanza hacia su objetivo, Trump, sintiendo que todo le sale bien y que todo le resulta fácil, podrá interpretar fácilmente nuestra racionalidad y moderación, nuestra coherencia y nuestro compromiso con los principios simplemente como debilidad. Entonces no tendrá otros términos y conceptos para definir nuestra política.

Presentador: ¿Cómo debemos actuar entonces ahora mismo?

Alexander Dugin: Creo que con la máxima dureza, pero esa decisión la toma el presidente. Verá, ahora hay muchos asesores, y todos nosotros, desde taxistas hasta expertos, tanto militares como civiles, le decimos al unísono que es necesario lanzar un ataque. En primer lugar, está claro que ya no existe el derecho internacional, podemos hacer lo que queramos, porque la victoria lo cubrirá todo. Sin duda, es necesario eliminar a los líderes militares y políticos de Ucrania: eso es absolutamente cierto. Lo hicieron con nuestro aliado y nosotros, según las reglas del gran juego, estamos obligados a hacer lo mismo con sus representantes, con aquellas estructuras que nos están haciendo la guerra.

Creo que es extremadamente importante utilizar armas muy potentes, tan convincentes que sea imposible silenciarlas o ignorarlas. Y no descarto que sea necesario poner en su sitio a algunos países que apoyan la guerra en Ucrania, sintiéndose absolutamente impunes y considerando nuestra cortesía y coherencia como una debilidad. Rusia ya no puede permitirse parecer débil. No lo somos, pero eso es lo que parecemos. Nos ven como débiles, indecisos, vacilantes, inseguros, sin suficiente potencial. Se puede resistir la agresión de cualquier hegemón si se tiene la voluntad y la fuerza y una potencia nuclear sin duda es capaz de hacerlo. La gran Rusia es capaz de hacerlo. Pero ellos ven en nosotros una falta de voluntad.

Esto, en mi opinión, es un error: tenemos voluntad, solo que por ahora la ocultamos cuidadosamente, envueltos en el proceso de negociación. Ahora esto está empezando a funcionar en nuestra contra cada vez más y más. Pero todo el mundo aconseja esto al presidente, esa es mi impresión, aunque quizá alguien piense lo contrario.

Ahora hay consenso en que Rusia debe revisar fundamentalmente su estrategia de guerra contra Ucrania: debemos emprender acciones decididas e incondicionales que no puedan interpretarse de otra manera. Es decir, un golpe y no habrá Bankova, no habrá liderazgo, no habrá Zelensky, no habrá nadie, y no estará claro con quién seguir negociando. Podemos proponerles que ellos mismos designen a las personas con las que estaremos dispuestos a dialogar. Es algo que se impone por sí solo.

Presentador: Alexander Guélievich, por otro lado, podría suceder que, tras la destrucción de su liderazgo, eligieran a otros nuevos, tal vez incluso más radicales, como ha ocurrido, en esencia, en Irán, donde el liderazgo ha cambiado rápidamente. Y aquí es interesante su opinión sobre el escenario con Irán: ¿qué pasaría si tomáramos medidas drásticas para apoyarlo? Supongamos que Rusia, junto con China, envía su flota al Golfo Pérsico. ¿A su juicio, a qué conduciría eso?

Alexander Dugin: Nos respetarían. Y nos temerían. Eso es lo que pasaría, para ser sinceros. Eso es todo.

Presentador: Entonces no habría comenzado una confrontación directa…

Alexander Dugin: La confrontación directa ya está en marcha. Simplemente, ellos creen que nos controlan y nos dirigen, mientras que nosotros seguimos pensando que estamos manteniendo negociaciones entre socios. Existe una diferencia fundamental de opiniones, una diferencia en la interpretación de lo que está sucediendo. Sin embargo, no aconsejo a nuestro presidente que haga nada: él mismo lo entiende perfectamente.

En cuanto al temor de que la destrucción de los dirigentes en Kiev lleve al poder a fuerzas aún más radicales: allí ya no hay fuerzas más radicales. Pueden llevar al poder a otras iguales. Pero si tampoco nos satisfacen, debemos hacer lo mismo con las siguientes, y con las siguientes, y con las siguientes, eliminándolas simplemente como capas. Sobre todo, porque Ucrania no es Irán. Si ahora nos involucramos de verdad en este enfrentamiento, no solo tendremos la oportunidad de ganar, sino también la posibilidad de detener la escalada y evitar la Tercera Guerra Mundial. Trump está demostrando que ha comenzado la política de la fuerza y la fuerza no reconoce las palabras. Solo se detiene cuando se encuentra con un poder contrario. Es necesario mostrar ese poder. Hablamos sin cesar del potencial nuclear, de los «Oreshniki», pero es hora de dejar de hablar y mostrar ese poder. Eso es lo que se espera de nosotros. Solo entonces Trump comprenderá que los rusos están realmente enfadados y que ha ido demasiado lejos.

Ahora es necesario un ataque masivo que sea imposible de ignorar, achacándolo a «fanfarronería» o «ataques a objetivos secundarios». Dónde y cómo ocurrirá esto no lo decidimos nosotros, pero la lógica de la historia y el estado de ánimo de nuestros combatientes en el frente, que se han visto desmoralizados por las negociaciones de paz, exigen determinación. Cuando cada día se transmite la expectativa de que «ahora todo va a terminar», es psicológicamente imposible luchar: surge la falsa sensación de que solo queda esperar un poco más. Hay que reconocer con honestidad que la guerra no terminará hasta que no alcancemos todos los objetivos de la operación militar especial. Hay que reunir toda la voluntad y hacer lo que hace tiempo que se debería haber hecho. Antes se podía posponer, pero ahora ya no hay tiempo para esperar.

Es importante comprender que las palabras tienen un significado enorme. Fíjese en el nombre de la operación «Furia épica»: incluso a aquellos estadounidenses que se oponían al ataque contra Irán, este lema les inspira y les anima. «Mi país está furioso y yo estaré con él»: esto funciona. En nuestro caso, el nombre técnico «OME» no inspira a nadie, no tiene un significado profundo. «Furia épica», «Escudo de Judá» para los israelíes, «El fin del diluvio» para el mundo chiíta son códigos semánticos poderosos. Creo que debemos renombrar la operación militar especial como «La espada de Katechon»: nosotros somos los que defendemos, esa es nuestra misión, nuestro papel ruso, nuestra identidad ortodoxa. En esto nos apoyarán también los musulmanes, que comprenden perfectamente la unidad de la lucha. Debemos movilizar a la sociedad, dar un segundo aliento a la guerra, renombrarla. Al principio fueron «Z», «V», «O»: era un enfoque publicitario sin profundidad. Ahora es necesario centrar la atención en aquello por lo que luchamos, sin ocultar la magnitud de la victoria. Tenemos la obligación de ser honestos con aquellos que dan su vida por la patria, por el Estado, por el poder y por el pueblo. Luchamos por el bien común y la gente debe sentir este significado.

Hoy en día, se están movilizando masas colosales: militares, políticas, religiosas. Aquí no somos observadores ni árbitros, somos participantes en la Gran Guerra. Quizás la última. No hay que adelantarse a los acontecimientos hablando de fechas del fin del mundo: los ortodoxos saben que nadie las conoce, ni siquiera Cristo dijo saberlas, salvo el Padre. Pero sabemos que habrá un final, porque Dios creó este mundo y Dios lo juzgará. Esto forma parte de nuestra fe y nuestras tradiciones, una parte muy importante. Por lo tanto, no hay motivos para el pánico.

Vivimos en los últimos tiempos: mirad Occidente, mirad la lista de Epstein. Qué detalles estamos descubriendo sobre las élites que gobiernan Occidente: es la verdadera civilización de Baal. Es un culto a Satanás, una religión. ¿A qué se dedican las élites? Corrompen a menores, comen personas, cazan afroamericanos. En las listas de los archivos de Epstein hay indicaciones directas: violan a niños, organizan orgías. Y eso es en ese lado. Estamos luchando precisamente contra esta civilización. No es casualidad que en Irán quemaran la estatua de Baal en vísperas de esta invasión y que, en respuesta, lanzaran misiles. En la conciencia del mundo islámico, estas cosas están relacionadas: la lista de Epstein, Baal y aquellos que queman sus ídolos. La guerra adquiere un carácter profundamente religioso. Los dispensacionalistas estadounidenses, al comentar la Biblia de Scofield, están convencidos de que ahora, en el momento del enfrentamiento entre Irán e Israel, Rusia entrará inevitablemente en guerra del lado de Irán. Para ellos, «hoy Irán, mañana Rusia» es un hecho consumado. En su mente, ya estamos allí.

Es importante comprender la psicología del enemigo: no coincide con los hechos ni con nuestras ideas racionales. En combinación con la energía desenfrenada de Trump y la exaltación escatológica de los líderes israelíes, que creen que ahora o nunca, que es precisamente ahora cuando debe llegar el Mesías y crearse el «Gran Israel», esta realidad no nos deja ninguna posibilidad de ocuparnos de «asuntos económicos». La historia, la geografía, la religión y la política nos privan de la posibilidad de ser observadores imparciales. Nos encontramos en el centro de los acontecimientos y tenemos nuestro propio papel que desempeñar.

Presentador: ¿Cómo cambiará el panorama geopolítico si Europa realmente decide participar directamente en los bombardeos? Por ejemplo, la radio israelí ha informado de que Alemania está discutiendo con Estados Unidos la posibilidad de participar directamente en la operación. En otras palabras, podrían pasar a realizar ataques independientes, dejando de limitarse al suministro de armas. ¿Cómo cambiarían las cosas en ese caso?

Alexander Dugin: Todo apunta a ello. Los problemas entre Trump y la Unión Europea ahora se han resuelto o se han dejado de lado porque, en esencia, Trump ha adoptado una política que se ajusta plenamente a los intereses de los globalistas y los neoconservadores. Anteriormente, el conflicto de Trump con Europa estaba condicionado por el movimiento MAGA, su rechazo al globalismo y al «Estado profundo». Pero si ahora Trump se está acercando a estas estructuras, las diferencias con Europa se relativizan y pasan a un segundo plano. Por supuesto, es necesario considerar a Occidente como un todo, como un Occidente colectivo. De hecho, hemos vuelto a la situación anterior a Trump: ese momento histórico en el que se proclamaban otras ideas, otros planes para Estados Unidos, por desgracia, ha quedado atrás. Ahora ya no estamos tratando tanto con Trump como con el mismo «Estado profundo» que estaba detrás de Nuland, Blinken o Kamala Harris: en esencia, son las mismas fuerzas.

Por consiguiente, todas las contradicciones entre los Estados Unidos y la Unión Europea se han nivelado ante la confrontación radical con las fuerzas que son adversarias ideológicas y geopolíticas del Occidente colectivo, sobre todo los partidarios de un mundo multipolar, del que formamos parte nosotros y China.

En cuanto a su pregunta sobre nuestra participación directa, que sea el presidente quien decida. Personalmente, creo que es necesario participar. Cuanto más activos, audaces y decididos seamos en todos los aspectos, mejor. De lo contrario, cualquier otra acción será percibida por ellos como una debilidad y la debilidad es una provocación directa, una invitación a hacernos lo mismo que le hicieron a los líderes iraníes. Después de todo, nuestro presidente se reunió con Rahbar Jamenei, y antes con el presidente Raisi, con otros líderes políticos, como Maduro.

Presentador: Siguiendo con este tema: ¿debemos actuar solos o en coalición con China? ¿Cuál es nuestra estrategia?

Alexander Dugin: Por supuesto, es mejor actuar en coalición con China. Pero China esperará. Fíjese: si, Dios no lo quiera, cae Irán, lo que seguirá será una confrontación directa con nosotros y, después, con China, ya que es precisamente a ella a quien apuntan. Todos los que creen que podrán quedarse al margen —tanto nosotros como China y el mismo Irán, que no entró en guerra tras el inicio de la operación terrestre del ejército israelí contra Gaza (su «Hezbolá» esperó y esperó hasta que los destruyeron a todos)— cometen un error. Cuanto más esperemos, cuanto más tardemos en entrar en un conflicto pleno con Occidente, más posibilidades tendrá de vencernos uno por uno, uno tras otro.

Nos han engañado de nuevo, Lavrov lo ha dicho: Israel ha transmitido la información de que van a atacar Irán. Nos engañan una y otra vez: «Por ahora manténganse al margen, no intervengan bajo ningún concepto», y al final no quedará nadie que pueda apoyarnos. Por eso estoy convencido de que debemos responder con la máxima dureza, en todos los frentes. No es necesario intervenir inmediatamente en este conflicto concreto, pero debemos actuar con la máxima firmeza contra nuestros enemigos directos: el régimen nazi de Kiev. De eso no hay ninguna duda. Y hay que hacerlo de tal manera que nadie se haga ilusiones: los rusos, si quieren, pueden. Y si no podemos, nos irá muy mal.

Nuestra respuesta debe ser simétrica y lo más dura posible. Lo ideal sería en coalición. Pero si no es en coalición, entonces en solitario. Si actuamos ahora, ya no estaremos solos. Y si esperamos, nos quedaremos solos. O China esperará y se quedará sola. Debemos detener el mal, detener la civilización de Baal. Esa es nuestra misión sagrada.

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borjarodrigo33
borjarodrigo33

¿Pero qué mierda le debe Europa a Israel, no ya solo para que no la tiren de todos lados después de cometer un genocidio (como hicieron enseguida con Rusia), sino que encima ahora medio continente se quiera meter de cabeza en una guerra para “defender a Israel”, cuando ha sido el principal agresor (sin motivo), e Irán sólo se ha defendido conforme al Derecho Internacional? Régimen de guerra a todo trapo + combo de ultrafascistiszación.

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inprimalinie
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Presa turcă: Rusia a construit un model economic rezilient

Presa turcă felicită Rusia pentru modul în care a reușit să construiască un model economic rezilient, mizând pe sectorul apărării, producția industrială și pe un sistem financiar suveran.

Georgiana Arsene

CNN (SUA): Trump și administrația sa au jurat în repetate rânduri să rupă „cercul vicios” al schimbărilor de regim și să renunțe la „operațiunile nechibzuite” din Orientul Mijlociu. Totuși,…

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jgmail
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La espada del katechon

Por Alexander Dugin

Traducción de Juan Gabriel Caro Rivera

Lo que ocurrió el primer día de la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán cambia radicalmente el equilibrio de poder en el mundo, así como las reglas de la política internacional. Trump lleva mucho tiempo diciendo que el derecho internacional no existe: «Lo moral es lo que yo considero moral». En principio, tras el secuestro de Maduro y el establecimiento de un control externo directo sobre Venezuela, así como tras los ataques contra Irán con la destrucción del liderazgo militar, político y religioso del país, una potencia soberana que negociaba con Estados Unidos y no se sometía a sus deseos, creo que ya no es posible hablar de reglas, leyes o normas de relaciones internacionales en el mundo.

De hecho, ahora solo rige la ley del más fuerte, la ley del más rápido. El que golpea más rápido o realiza una u otra acción más rápido, es el que tiene la razón. Todo lo demás se convierte en una mera justificación posterior. Es decir, ahora lo importante es asestar un golpe decisivo al enemigo, quebrantar su resistencia, destruir su liderazgo y atacar sus principales instalaciones militares y energéticas. Después, se puede formalizar como se quiera, justificarlo como se quiera y analizarlo durante el tiempo que se quiera.

Creo que ahora casi todo depende de cuánto tiempo y con cuánta determinación pueda resistir Irán. Si continúa librando esta guerra tras la destrucción de su liderazgo político, si no se rinde, si no eleva la bandera blanca y no se entrega, esto puede acabar mal también para Occidente. Porque entonces todos los demás empezarán a actuar de la misma manera, sin prestar atención a nada y sobrevalorando su potencial, sin tener en cuenta su estatus legal. Esto dará rienda suelta a muchas fuerzas regionales, que harán lo que quieran. Así, la situación podría llegar muy rápidamente al uso de armas nucleares, tal vez en el conflicto entre Pakistán y Afganistán, tal vez en otros. No hay reglas claras.

En resumen, si Irán continúa resistiendo bajo el liderazgo de la nueva dirección, esto podría tener consecuencias muy graves para Occidente y repercutir en el liderazgo de Trump, Estados Unidos y los países de la OTAN. Pero si se repite la situación de Venezuela, es decir, si la nueva dirección se declara vencida o si los militares simplemente no pueden continuar las hostilidades, la guerra será breve. Y en ese caso, nosotros también tendremos que esperar un escenario similar. Aquí no hay ninguna duda: Trump y Occidente, al ver que este plan funciona, su siguiente paso será simplemente eliminar a los principales líderes políticos y militares de Rusia.

Hoy en día ya está claro que estamos actuando con indecisión. Y siguiendo este mismo patrón, durante las próximas negociaciones con Kushner y Witcoff, nos golpearán. Quizás incluso con armas nucleares. Por eso creo que la situación es crítica para nosotros. No hemos defendido ni a Venezuela ni a Irán y China también mantiene su neutralidad. Pero en ese caso, después de nosotros vendrá China. Y entonces el «reino» de Epstein se extenderá por toda la humanidad.

Quiero subrayar que hoy en día ya se puede decir que no estamos lidiando solo con el Occidente liberal. El liberalismo se marchitó muy rápidamente y desapareció de la agenda. Ya nadie habla de valores liberales o democracia, todo eso quedó en el pasado. Ahora reina el culto a Baal, el culto al becerro de oro, el culto al poder global, el culto a Estados Unidos e Israel. Es una civilización de la violencia, el satanismo, el canibalismo, las perversiones y la pedofilia. Y esta «civilización pedófila de Baal» se quita la máscara ante nuestros ojos y comienza a atacar en serio.

Lo que está sucediendo se asemeja mucho al fin de los tiempos desde todos los puntos de vista. Y si no encontramos la fuerza para comprender la situación, nos encontraremos en una situación catastrófica. Muchos insisten en que «no es momento para el pánico», pero a veces es mejor preocuparse seriamente por lo que está sucediendo que creer que todo pasará de largo. Ahora ya es seguro que no pasará de largo: Irán es lo último que se interpone en el camino de una guerra directa entre la civilización de Baal y Rusia.

Si tuviéramos la voluntad y la determinación suficientes (aunque tengo serias dudas al respecto), deberíamos empezar a actuar según las mismas reglas que ya siguen todos, excepto nosotros. Es decir, eliminaríamos al liderazgo político-militar de Ucrania y, sin prestar atención a los costes, resolveríamos las tareas de la operación militar especial.

Por cierto, en contraste con nombres como «Escudo de Judas», «Furia épica» o «El fin del diluvio», que utilizan las potencias mundiales, yo renombraría nuestra modesta operación militar como «La espada del katechon». Y eso cambiaría muchas cosas de inmediato.

Pero me temo que no nos atreveremos a hacerlo y seguiremos con la misma cantinela. Y entonces, repito, los misiles llegarán a Moscú justo durante las negociaciones con Kushner y Witcoff, siguiendo literalmente el guion iraní. La civilización de Baal es sencilla: repite los mismos guiones, y estos funcionan una y otra vez. Porque cada uno piensa que esto solo afecta a Gadafi, Hussein, Milosevic, Mubarak, Nasrallah, Assad o el líder supremo Jamenei, pero no a nosotros. Y así, paso a paso, la civilización de Baal alcanza sus objetivos.

Por lo tanto, o nos movilizamos urgentemente o la situación será extremadamente grave. Y si aún nos quedan ilusiones, significa que dentro de nuestro propio bando hay una profunda falsedad. Especialmente notable en el contexto de lo que ha ocurrido en Irán: una catástrofe a escala global. Allí han muerto personas maravillosas, destacados líderes espirituales. A modo de comparación, es como si hubieran asesinado al mismo tiempo al patriarca de Moscú, al presidente, al jefe del Estado Mayor y a todos los ministros clave. Y al mismo tiempo, el asesinato de más de un centenar de escolares, almas inocentes, por medio de misiles. ¿Acaso después de algo así se puede permanecer indiferente y fingir que no nos afecta especialmente, diciendo que nuestro asunto es otro?

Por eso, si lo soportamos todo y guardamos silencio, la próxima vez harán lo mismo con nosotros. Por eso estoy absolutamente convencido de que, en la situación actual, deberíamos declarar inmediatamente el estado de emergencia. Al menos a nivel de la alta dirección. Porque la situación se está volviendo crítica para nosotros.

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mauriciomeschoulam
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Ucrania: Doce años de guerra, cuatro de invasión frontal, cinco reflexiones


Publicado originalmente en El Universal, en el siguiente link: https://www.eluniversal.com.mx/opinion/mauricio-meschoulam/ucrania-doce-anos-de-guerra-cuatro-de-invasion-frontal-cinco-reflexiones/

Desde hace cuatro años hemos insistido en que lo de Ucrania debía pensarse con calma, con perspectiva, con mucha empatía y, al mismo tiempo, con un análisis anclado en la realidad del terreno. El conflicto armado más violento desde la Segunda Guerra Mundial, por supuesto, debe monitorearse a diario, pero los aprendizajes y las conclusiones sobre victoria y derrota, o sobre las múltiples transformaciones que estamos observando, exigen mesura. Una guerra prolongada es profundamente fluida y atraviesa innumerables etapas, capaces de desplazar nuestros cálculos en múltiples direcciones. Por ahora, comparto apenas cinco reflexiones al respecto, a doce años de la primera invasión rusa y la anexión de Crimea, y a cuatro años de la invasión frontal rusa sobre otros tres frentes en Ucrania.

Primera: La guerra es fluida y atraviesa múltiples fases y momentos, y esa sucesión de movimientos tiene impactos narrativos considerables. Retomo aquí las distintas fases porque me parece importante no perderle el hilo al conflicto. La primera fue la ofensiva relámpago rusa de febrero de 2022, lanzada desde tres frentes con el objetivo de tomar rápidamente el control de la infraestructura militar y política de Ucrania. Ese intento fracasó y dio paso a una segunda fase: el repliegue ruso de la zona de Kiev y su concentración en el este y el sur, donde Moscú logró algunas ofensivas relativamente exitosas. La tercera fase, en el otoño de 2022, estuvo marcada por contraofensivas ucranianas que permitieron recuperar parte del territorio ocupado por Rusia, particularmente en el noreste y en el sur. La cuarta fase, durante el invierno de 2022-2023, consistió en el reposicionamiento ruso de sus líneas defensivas, el envío de decenas de miles de tropas, la excavación de trincheras, la construcción de fortificaciones y una apuesta clara por el desgaste invernal, mientras continuaban los bombardeos contra infraestructura civil y energética ucraniana. La quinta fase llegó con la primavera de 2023 e incluyó ofensivas y contraofensivas de ambos bandos, en especial la contraofensiva ucraniana iniciada en junio de ese año, cargada de altas expectativas en Kiev y en Occidente, pero que hacia el otoño e invierno no logró cumplirlas. La sexta fase transcurrió de manera relativamente silenciosa y con poca atención internacional:entre el final del invierno de 2023-2024 y aproximadamente agosto de 2024, Rusia consiguió avances modestos pero relevantes, en un contexto marcado por el desgaste ucraniano y la creciente disparidad de fuerzas tras más de dos años de guerra. La séptima fase comenzó el 6 de agosto de 2024, cuando Ucrania lanzó un ataque terrestre inesperado en la región rusa de Kursk; pese al impacto inicial y a la atención que generó, esa ofensiva no alcanzó los objetivos estratégicos de Kiev y terminó con la retirada ucraniana.

Con la llegada de Trump a la presidencia en enero de 2025 se abrió una nueva fase, la octava, definida por un intenso activismo diplomático que, sin modificar sustancialmente la dinámica militar sobre el terreno, sí reconfiguró el entorno político de la guerra. Washington adelantó concesiones clave a Moscú (territorio y el no acceso ucraniano a la OTAN) y ejerció una fuerte presión sobre Zelensky para aceptarlas, incluyendo la suspensión temporal de ayuda militar y de inteligencia, lo que llevó a Kiev a mostrarse dispuesto a un cese al fuego apenas provisional. 

Europa, consciente del riesgo de una victoria rusa, intentó compensar ese vacío, pero se topó con límites logísticos estructurales. Putin interpretó este escenario como favorable: un Trump apurado, una Ucrania bajo presión extrema y una Europa marginal. Ello lo llevó a endurecer su postura, rechazar un alto al fuego parcial y exigir un acuerdo integral que incorporara sus demandas de fondo sobre Ucrania y sobre la OTAN. El estancamiento resultante, sumado a la “operación telaraña” ucraniana —que golpeó bases aéreas rusas y alteró brevemente la narrativa— derivó en una escalada aérea masiva de Rusia contra ciudades ucranianas, mientras mantenía su ofensiva en el este. 

Posteriormente, ya en lo que podríamos llamar la novena fase de la guerra, Trump ha mostrado giros y vaivenes entre la presión sobre Ucrania y la presión sobre Rusia, sin que hasta ahora se haya logrado detener las hostilidades, mientras Moscú obtiene avances muy marginales. 

Todo ello refleja, al mismo tiempo, el relativo estancamiento del conflicto y la insuficiencia de la presión actual para modificar el cálculo en las partes en torno a la racionalidad de seguir adelante con las hostilidades.

Segunda: Las transformaciones en tácticas y armamento son centrales para entender esta guerra. Un conflicto prolongado de esta naturaleza no tiene precedentes en la era tecnológica actual. La incorporación de herramientas de inteligencia artificial al combate se combina con avances acelerados en drones y, al mismo tiempo, con tácticas añejas como el uso de trincheras, minas y el empleo masivo de municiones y tropas para avanzar apenas unos metros. Lo que puede afirmarse, a cuatro años, es que: (a) todo ese ecosistema táctico y tecnológico ha evolucionado de manera notable; (b) el ejército ucraniano ha desplegado capacidades inesperadas para emplear, adaptar y desarrollar estos instrumentos a su favor, como vía para resistir a un adversario numéricamente superior; y © el ejército ruso, por su parte, también ha mostrado avances significativos y una alta capacidad de adaptación a las nuevas condiciones que marcan el día a día del conflicto.

Tercera: La definición misma de victoria es igualmente fluida. Para Ucrania, en las primeras fases de la guerra la meta central era simplemente sobrevivir como estado soberano. Conforme el conflicto evolucionó, esa definición se desplazó hacia la recuperación del territorio ocupado por Rusia, algo que tras las ofensivas de 2022 parecía viable. Hoy, después de cuatro años de desgaste, la noción de victoria ucraniana parece estar anclada en conservar su viabilidad como estado nacional, manteniendo la integridad de su territorio al menos en términos jurídicos y de reconocimiento internacional, aunque ya no necesariamente en el control material del mismo, pero eso sí, asegurando mediante garantías sólidas, que Moscú no le atacará de nuevo.

El caso ruso, en cambio, amerita una lectura distinta. Si se toman como referencia los objetivos iniciales de Moscú —tomar el control de la infraestructura política y militar ucraniana y garantizar la no expansión, e incluso el repliegue de la OTAN en su entorno de seguridad, podría afirmarse que, por ahora, Rusia ha fracasado. Sin embargo, si se observa la manera en que sus metas han ido evolucionando, resulta más pertinente señalar que, más allá de las tácticas de combate, la estrategia central de Rusia hoy pasa por fragmentar, desgastar y asfixiar tanto a Ucrania como a las sociedades occidentales que la respaldan. En ese sentido, una eventual victoria rusa no se mediría en kilómetros cuadrados adicionales de territorio ucraniano, sino en haber debilitado lo suficiente a Kiev y a Occidente como para forzarlos a ceder en aspectos que para Putin siguen siendo fundamentales: la renuncia de Ucrania a la OTAN, la ausencia de fuerzas de esa alianza en su territorio y la delimitación de líneas claras que permitan a Rusia conservar una órbita geográfica de seguridad definida desde Moscú. La evaluación de la victoria o derrota rusa en 2026, por tanto, debe hacerse con parámetros como estos, y no con los de 2022; de lo contrario, resultaría difícil explicar qué sigue motivando a Putin a sostener una guerra de costos tan elevados para Rusia.

Cuarta: La reflexión desde Europa y los dos despertares. El primer despertar, según coinciden numerosos actores europeos en foros, textos y discursos, llegó apenas en 2022 hasta que la primera intervención rusa sobre Ucrania se transformó en invasión frontal y a gran escala. Desde la visión de esos actores, Europa vivió durante décadas bajo la premisa de que era posible integrar a Moscú al comercio y a los mecanismos de concertación diplomática como el G8, y no advirtió a tiempo, ni siquiera tras la anexión de Crimea en 2014, que Rusia tenía otros planes y que, llegado el momento, solo podría ser contenida mediante fuerza y disuasión directa.

El segundo despertar está ocurriendo ahora y tiene nombre propio: Donald Trump. El cuestionamiento explícito de la alianza trasatlántica ha llevado en estos mismos días a líderes europeos como Macron, Merz, Von der Leyen o Starmer a declarar que Europa no solo necesita avanzar hacia la autosuficiencia militar, sino convertirse en un verdadero actor geopolítico, acorde con el peso económico que representa la Unión. Esto implica no solo aumentar de manera sostenida los presupuestos de defensa, sino integrar de forma estratégica la investigación en ciencia y tecnología, así como asegurar cadenas de abasto y capacidades industriales coherentes con la proyección geopolítica a la que Europa aspira tras estos dos despertares.

Quinta: El orden internacional. A escala global, lo que debe evaluarse es que la crisis del orden internacional basado en instituciones y normas no emerge en 2025 o 2026, sino que es el resultado de un proceso de largo aliento. Se trata de una erosión acumulada, producto de la conducta de múltiples actores, incluidas las tres superpotencias, pero no solo limitado a esos actores, cuyas decisiones y acciones llevan años contribuyendo al debilitamiento de ese sistema. Lo que ocurre en torno a Ucrania desde 2014 en adelante refleja dinámicas más amplias: carreras armamentistas y tecnológicas, competencia y choque por los recursos que las alimentan, despliegues militares como no se veían desde hace décadas y conflictos armados abiertos. Pero, sobre todo, expresa la creciente convicción de que el entramado institucional internacional ya no es suficiente para garantizar la seguridad de los estados, lo que ha llevado a muchos de ellos a retarlo y a contribuir activamente, y cada vez con mayor frecuencia, a su quiebre.

Es precisamente en este último punto donde se concentran las lecciones más relevantes. Ahí es donde más urge actuar de cara a los años que vienen y solo si lo hacemos, probablemente esa será la enseñanza más profunda que la guerra en Ucrania terminará dejando al sistema internacional.

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28 de febrero de 2026