Extraño un Perú que ya no existe. Quiza, que nunca ha existido más que en mi memoria infantil e ignorante al caos social en un pais que ha estado desangrandose en su pobreza por siglos.
Mientras el cadáver estaba entero, quiza antes de que notara los gusanos que lo royen sin saciedad, mis ojos inexpertos no notaron las señales de putrefacción latente, pero ahora que queda un poco mas que huesos, ahora que los gusanos se voltean a verme para devorarme tambien, lo extraño.
Te extraño Perú inexistente, extraño tu potencial grandeza, y extraño mi esperanza. Extraño un pasado imaginario, quiza tanto, como temo al futuro incierto.

























