S3: All alone
Así que: salí de vacaciones. Por mi cuenta. Una semana. Nunca había hecho esto antes, la parte de salir yo solo. Bueno, más o menos.
Ya había viajado solo en dos ocasiones, una de ellas fue un verano de investigación que duró 2 meses. Y he aquí porque este viaje no entra en la misma categoría que ese: en la escuela de investigación de verano había un plan, había una casa a dónde llegar, un trabajo que hacer y en general una autoridad superior que si bien me daba bastante libertad de trabajar a mi ritmo y hacer en mi tiempo libre lo que quisiera seguía ‘viendo por mi’. De cierta forma es lo mismo cuando viajo en familia, hay una cierta sensación de que alguien más tiene la responsabilidad y ciuda por mi entonces no tengo que preocuparme yo por eso.
Viajar solo sin ninguna autoridad ni ninguna escuela o algo así del otro lado es simplemente aterrador. Desde que baje del avión tengo este sentimiento de todas las cosas malas que pueden pasar en este momento, podría llenar mal el documento de migracion, perder mi pasaporte, descuidar mi maleta y que me la robaran, que clonaran mi tarjeta de crédito, que me robaran el celular mientras estaba buscando la dirección del hotel, que subieran mi maleta al camión pero como no sabía dónde se pagaba el boleto el camión se fue con mi maleta pero sin mi. Por un momento todas mis inseguridades subieron a su máximo posible y la idea de absolutamente todo lo que podía salir mal me daba vueltas.
Y lo peor, no habia nadie más responsable excepto yo. Estoy solo, no hay un lugar seguro con una autoridad, con una madre a dónde regresarme. No hasta dentro de una semana. Tomé el camión del aeropuerto a la ciudad y estuve todo el camino en pánico al darme cuenta de que no hay nadie más que me cuide excepto yo.
Pero aquí estoy, seguro en mi habitación habiendo cenado y hecho las interacciones sociales necesarias para comprar un café. No mori en el intento. Y ahora siento mucho menos eso que no dejaba mi cabeza hace menos de cuatro horas. No hay nadie que me cuide pero eso también significa que tengo la libertad de hacer lo que quiera, de buscar la comida que quiero e ir al café coreano que vende boba y panes rellenos de taro sin tener que convencer a nadie. Supongo que ese el precio de la soledad, pero también el beneficio. Me hace bien la soledad estos días con todo lo que ha pasado desde que termine mis días de escuela, se trata de salir de mi zona de confort. Y eso me da miedo, pero no puedo negar que al final del día terminó con una sensación de satisfacción porque pude hacerlo, a diferencia de permanecer ahí que era divertido pero al final terminaba sintiendome mal conmigo mismo.
Mi psicóloga dice que eso era por la falta de retos, y viajar solo definitivamente impone muchos nuevos. Es una ciudad entera por conquista, y tengo mucha esperanza de que pueda pasar en estos días.